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Capacitación Industrial

Capacitación en seguridad con realidad virtual: cómo implementarla

Qué tener en cuenta para incorporar realidad virtual a un programa de capacitación, desde la elección del procedimiento hasta el piloto y la evaluación del desempeño.

Incorporar realidad virtual a una capacitación en seguridad no consiste solamente en colocarle unas gafas a un trabajador. Para que el entrenamiento tenga sentido, primero hay que definir qué procedimiento necesita practicar, qué decisiones debe tomar correctamente y cómo se evaluará su desempeño.

La capacitación en seguridad con realidad virtual permite trasladar parte de ese aprendizaje a un entorno simulado donde el trabajador puede practicar, equivocarse y repetir una tarea sin exponerse al riesgo representado.

El desafío está en elegir dónde utilizarla y cómo integrarla con el resto de la formación.

Antes de desarrollar un simulador, hay que elegir qué entrenar

No todas las capacitaciones necesitan realidad virtual.

Un buen punto de partida es identificar aquellas tareas donde la práctica actual presenta alguna dificultad concreta. Puede ser porque existe un riesgo elevado, porque se necesita disponer de una máquina o instalación, porque interrumpir la operación resulta complejo o porque determinadas situaciones son difíciles de reproducir de manera controlada.

El análisis debería centrarse en la tarea y no en la tecnología.

Por ejemplo, antes de desarrollar una simulación de trabajo en altura, habría que determinar qué necesita practicar el trabajador. Puede ser la inspección previa, la identificación de condiciones inseguras, la selección de elementos de protección o determinadas decisiones durante el procedimiento.

Ese objetivo será el que defina posteriormente el escenario y las interacciones.

Para profundizar en qué tipo de acciones pueden llevarse a estos entornos, puedes consultar nuestro artículo sobre realidad virtual y aumentada para entrenar tareas de riesgo.

Definir qué debe hacer correctamente el trabajador

Una capacitación debería partir de comportamientos observables.

En lugar de establecer un objetivo amplio como “aprender seguridad en trabajo en altura”, resulta más útil definir acciones concretas que la persona debe ser capaz de realizar.

Por ejemplo:

  • reconocer determinados riesgos;
  • completar pasos en el orden correcto;
  • seleccionar una acción;
  • evitar una conducta insegura;
  • reaccionar ante un cambio en el escenario;
  • completar el procedimiento según los criterios establecidos.

Esto permite diseñar una experiencia que entrene una competencia concreta y no simplemente una recreación visual de una planta o instalación.

Elegir entre un simulador existente y un desarrollo adaptado

No todos los proyectos necesitan comenzar desde cero.

Para algunas tareas existen escenarios que pueden implementarse con poca o ninguna adaptación. En 3Destiny, por ejemplo, contamos con simuladores para operación de montacargas, combate de incendios, entre otros.

En otros casos, el procedimiento depende de los equipos, instalaciones o protocolos particulares de la empresa. Allí puede ser necesario adaptar un escenario existente o desarrollar uno específico.

Una capacitación LOTO es un buen ejemplo. El valor del ejercicio está en que las fuentes de energía, los puntos de aislamiento y la secuencia respondan al procedimiento que se quiere entrenar, no en presentar un bloqueo genérico.

Puedes ampliar este caso en nuestro artículo sobre capacitación en bloqueo y etiquetado de energía con realidad virtual y aumentada.

En el caso de equipos móviles, también puedes ver cómo planteamos la capacitación de montacargas con realidad virtual.

La decisión entre utilizar un simulador existente y desarrollar uno personalizado afecta el alcance, los tiempos y los costos. Conviene tomarla después de definir el objetivo de aprendizaje.

El piloto permite validar la capacitación antes de escalarla

Una vez definido el procedimiento y desarrollado el escenario, no es necesario desplegarlo inmediatamente a toda la compañía.

Un piloto con un grupo reducido permite comprobar si la experiencia representa correctamente la tarea y si las interacciones son claras para el trabajador.

También permite detectar aspectos que durante el desarrollo pueden resultar difíciles de anticipar. Una instrucción puede interpretarse de otra manera, una interacción puede necesitar ajustes o un escenario puede resultar demasiado fácil o demasiado complejo.

En esta instancia es especialmente importante la participación de los responsables internos que conocen el procedimiento.

El objetivo del piloto no es comprobar únicamente si la experiencia “gustó”. Debe permitir determinar si el simulador está entrenando aquello para lo que fue diseñado.

Piloto de capacitación con realidad virtual en seguridad industrial

Qué conviene medir en una capacitación con realidad virtual

Una de las posibilidades de una capacitación digital es registrar lo que ocurre durante el ejercicio.

Dependiendo del simulador, pueden obtenerse datos como:

  • resultado de la actividad;
  • errores cometidos;
  • pasos omitidos;
  • decisiones tomadas;
  • tiempos;
  • intentos realizados;
  • evolución entre distintas ejecuciones.

No todos los proyectos necesitan medir exactamente lo mismo.

Si el objetivo es practicar una secuencia, los pasos incorrectos u omitidos serán especialmente relevantes. Si se trabaja sobre una situación de emergencia, puede interesar además qué decisión tomó la persona y cuánto demoró en hacerlo.

La medición debería definirse al comienzo del proyecto, junto con el objetivo de aprendizaje.

Así, el responsable de capacitación no obtiene solamente un registro de quién participó, sino información sobre cómo realizó el ejercicio.

La realidad virtual puede formar parte de un programa de aprendizaje

El simulador no tiene por qué funcionar como una actividad aislada.

Un programa de capacitación puede comenzar con contenidos teóricos, continuar con una práctica mediante realidad virtual y finalizar con una instancia de evaluación.

Según el proyecto, ese recorrido también puede incorporar realidad aumentada para reforzar contenidos sobre equipos o procedimientos, un asistente con inteligencia artificial para realizar consultas y reportes que permitan hacer seguimiento de los participantes.

El programa puede organizarse, por ejemplo, de esta manera:

  1. contenidos teóricos;
  2. simuladores de realidad virtual o experiencias de realidad aumentada;
  3. evaluación;
  4. asistente con inteligencia artificial;
  5. reportes;
  6. certificado de finalización.

La realidad virtual ocupa principalmente la instancia práctica. La realidad aumentada puede complementar esa formación mostrando información sobre máquinas, elementos o procedimientos mediante gafas compatibles, teléfonos o tablets.

En 3Destiny estas instancias pueden integrarse dentro de nuestras soluciones de capacitación industrial.

Resultados de una capacitación en seguridad con realidad virtual

APM Terminals: una capacitación construida alrededor de riesgos críticos

Un ejemplo de este enfoque es el programa desarrollado para APM Terminals Buenos Aires.

En lugar de utilizar la realidad virtual como una experiencia independiente, la capacitación se organizó alrededor de riesgos y procedimientos de la operación portuaria, combinando contenidos, experiencias de realidad aumentada, práctica mediante simuladores RV y evaluación.

Ezequiel Porsella, HSSE Officer de APM Terminals Buenos Aires, explicó el valor de la implementación:

“Al trabajar con 3Destiny y las tecnologías de RV y RA, eliminamos los peligros a los que el personal se expondría al entrenar, manteniendo la calidad de la formación y generando un gran impacto en la seguridad y en las personas”.

El interés del caso no está solamente en la tecnología utilizada, sino en haber construido el recorrido a partir de las situaciones que los trabajadores necesitaban entrenar.

Puedes conocer el programa completo en el caso de capacitación de APM Terminals con realidad virtual y aumentada.

Cómo empezar a implementar realidad virtual en capacitación

Para una primera implementación no es necesario transformar todo el programa de formación.

Es posible comenzar con una única tarea y responder cuatro preguntas:

  1. ¿Qué procedimiento resulta difícil de entrenar actualmente?
  2. ¿Qué debería ser capaz de hacer correctamente el trabajador?
  3. ¿Qué parte de esa práctica puede trasladarse a un entorno virtual?
  4. ¿Qué necesitamos medir para saber si completó correctamente el ejercicio?

Con esas respuestas puede definirse si conviene utilizar un simulador existente, adaptarlo o desarrollar uno específico.

El objetivo no debería ser incorporar realidad virtual porque sí, sino utilizarla allí donde permita añadir una instancia de práctica, evaluación o repetición que resulte difícil de conseguir con el formato actual.

En 3Destiny desarrollamos soluciones de capacitación industrial con realidad virtual, aumentada e inteligencia artificial adaptadas a los procedimientos y necesidades de cada operación.

Cuéntanos qué procedimiento quieres entrenar y te ayudamos a definir cómo llevarlo a un entorno de realidad virtual.

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