AbbVie: realidad aumentada y simulación clínica en neurología
Elegir el músculo, ubicar al paciente, insertar la aguja y recibir feedback. Así fue la experiencia de realidad mixta que AbbVie llevó al Congreso Argentino de Neurología.
En un congreso, casi todos los stands hacen lo mismo: muestran. Muestran un producto, un dato, un video.
En el Congreso Argentino de Neurología, el de AbbVie propuso otra cosa: que el médico se pusiera unas gafas, tomara una jeringa virtual y practicara una técnica de aplicación, con un sistema que le avisaba en el momento si la profundidad de la aguja era la correcta.
No se trató de una demostración tecnológica. Sino de un simulador clínico dentro de un stand, desarrollado por 3Destiny junto a AbbVie, que convirtió el material informativo de siempre en algo que se hace con las manos.
Del folleto al simulador: la experiencia central
El corazón de la acción abordaba la espasticidad posterior a un accidente cerebrovascular. Al iniciar, el médico elegía entre dos caminos: entender el mecanismo de acción o entrar al taller práctico. Dos formas distintas de acercarse al mismo tema, según lo que cada profesional necesitara.
Del cuerpo a la célula
El recorrido empezaba en el stand, con un modelo anatómico en realidad aumentada integrado al espacio físico. Para avanzar, el médico tomaba una jeringa virtual con su propia mano y la acercaba al cuerpo del paciente. Ese gesto era la llave: a partir de ahí la escena se transformaba y la realidad virtual lo llevaba hacia adentro.
El viaje terminaba en la unión neuromuscular, a escala microscópica. Allí el médico observaba el complejo de proteínas responsable de liberar el neurotransmisor, y cómo la molécula se adhiere al receptor, ingresa a la neurona y corta una de esas proteínas, interrumpiendo la señal que provoca la contracción.
Un proceso que en una lámina se resume en un esquema, recorrido de principio a fin y a escala.
Esa transición del cuerpo entero a la célula es difícil de transmitir con cualquier otro recurso, y es precisamente lo que la realidad mixta permite: empezar en el espacio real del stand y terminar dentro de una neurona.
El taller práctico
El otro camino convertía al médico en protagonista. El simulador presentaba un caso clínico —un paciente con secuelas de un ACV— y lo desafiaba a resolverlo paso a paso: identificar el músculo a tratar, definir cómo ubicar al paciente y establecer los puntos de aplicación.
Después venía lo más exigente. El médico debía insertar la aguja virtual a la profundidad adecuada, y el sistema respondía en el momento: si la inmersión no era la correcta, lo alertaba en pantalla; si acertaba, celebraba el acierto y mostraba la recuperación del paciente.
Ese feedback inmediato es lo que separa a una animación de un simulador. El médico no ve cómo se hace: lo hace, se equivoca sin consecuencias y vuelve a intentarlo hasta que le sale.
Una ruleta para descubrir la ciencia de cada terapia

El simulador era el punto más profundo del recorrido, pero no el único. La experiencia abría con un anfitrión digital que daba la bienvenida y, enseguida, aparecía las gafas ofrecían una ruleta giratoria virtual.
Cada gajo tenía una palabra: eficacia, evidencia, movilidad, dolor, etc. Conceptos asociados a las líneas terapéuticas que AbbVie trabaja en neurología, de la prevención de la migraña al manejo de la espasticidad.
El médico hacía girar la ruleta, la aguja caía en una de esas palabras y se abría una ficha con el contenido científico correspondiente, con su referencia bibliográfica. Después podía volver a girar las veces que quisiera.
Lo interesante es lo que el formato hace con la información. Los mismos datos que en un folleto serían una lista de atributos acá se vuelven un descubrimiento: el médico decide cuánto ver, en qué orden y hasta dónde llegar.
Cada giro entrega una idea concreta, del tamaño justo para retenerla, y la decisión de seguir siempre es suya. No es un mensaje que se recibe, es uno que se busca.
Lo que el médico se llevaba del stand
La acción no terminaba con las gafas. Cada asistente se llevaba un QR para escanear con su celular o tablet y acceder a una experiencia de realidad aumentada, sin instalar ninguna app.
Allí encontraba información sobre la espasticidad, una explicación de cómo actúa el tratamiento y una trivia para poner a prueba lo aprendido.
La experiencia incluía además un botón de cámara para fotografiar o grabar la escena aumentada y compartirla, algo que convirtió a los propios médicos en difusores de la acción.
Para cerrar, una trivia de cinco preguntas. Si la respuesta era incorrecta, el sistema permitía intentarlo de nuevo hasta dar con la correcta.
No se trataba de evaluar, sino de fijar conceptos: micro-learning y gamificación aplicados a contenido científico, en el momento en que el médico todavía tenía fresca la experiencia.
Por qué este formato funciona en un congreso

Un stand con gafas y un simulador consigue algo que el material impreso no puede: convierte una información compleja en una práctica. Y cuando el médico practica, no solo entiende mejor, también recuerda más.
- Ensayo sin riesgo ni material real. El profesional repite una técnica las veces que quiera, sin insumos ni pacientes de por medio.
- Atención completa. Durante los minutos de la experiencia, el médico no está mirando el teléfono ni escuchando el stand de al lado.
- Contenido complejo que se entiende. Un mecanismo a escala celular se comprende distinto cuando se recorre que cuando se lee.
- Conversación y difusión. La experiencia da tema de charla entre colegas, y el botón para compartir amplifica el alcance más allá del predio.
- Alcance y profundidad a la vez. Las gafas trabajan en profundidad con quienes se detienen; la versión por QR multiplica el alcance entre el resto.
Es la misma lógica que venimos aplicando en otros eventos: el congreso deja de ser un momento aislado y se convierte en una experiencia que empieza antes y sigue después. Lo desarrollamos en este artículo sobre realidad aumentada y virtual en congresos médicos.
Dos laboratorios, dos caminos, un mismo congreso
En ese mismo Congreso Argentino de Neurología también trabajamos con Biogen: un stand para recorrer su portafolio con gafas de realidad aumentada y una versión por QR como complemento. Dos abordajes para un mismo desafío, porque cada laboratorio tiene algo distinto para comunicar.
Y si el objetivo es que el médico se acerque a lo que vive el paciente, el camino puede ser otro: eso es lo que trabajamos con ThyroSense 4D junto a Merck.
Convierte tu próximo stand en una experiencia
En 3Destiny desarrollamos simuladores, experiencias de realidad aumentada, virtual y 4D para la industria farmacéutica. Puedes conocer todas nuestras soluciones para la vertical en Farma.
¿Tienes un producto o una técnica que cuesta explicar en pocos minutos? Hablemos y vemos cómo convertirla en una experiencia que el médico recuerde.
Más de Farma
Realidad aumentada y virtual para congresos médicos
Llegar al médico es cada vez más difícil y el congreso concentra esa oportunidad. La diferencia está en que la experiencia empiece antes del stand y siga cuando el evento termina.
ThyroSense 4D: realidad virtual y estímulos sensoriales en comunicación médica
En Santiago, Merck llevó a un grupo de médicos a vivir el hipotiroidismo desde adentro con ThyroSense 4D, una experiencia sensorial con realidad virtual. Esto es lo que dejó.
Biogen y la realidad aumentada en el Congreso Argentino de Neurología
Gafas que integran el contenido en el espacio, un simulador para practicar y papers que revelan sus puntos clave con un gesto: así recorrieron los neurólogos el stand de Biogen
Contanos tu proyecto y te ayudamos a hacerlo efectivo con RA, RV e IA
En 20 minutos, con casos reales de tu sector.
Agendar demo
Enviar consulta
Al enviar este formulario, aceptás nuestra Política de Privacidad.